Aceite de Onagra

El aceite de Onagra es una sustancia extraída de las semillas de una flor nativa de Norteamérica, su nombre popular es “prímula”. Se utilizan dos tipologías de la misma: Oenothera biennis y Oenothera lamarkiana, ambas encuadradas dentro del género Oenotherae, parte de la familia de las onagráceas, perteneciente al orden de las mirtifloráceas.

Los indígenas de Norteamérica eran expertos en las propiedades de la prímula, empleando sus características para solucionar problemas de la piel, mejorar y eliminar afecciones asmáticas o inclusive curar heridas, siempre mediante una infusión elaborada con agua caliente.

Entre las sustancias que posee la prímula se encuentran dos ácidos grasos esenciales el cuerpo no es capaz de generar por sus propios medios: el ácido gamma-linolénico y el ácido linoleico. Entre sus funciones figuran: el aislamiento de terminales nerviosas, la regulación térmica (estabilizar la temperatura corporal), la asimilación metabólica, la formación de células y la materia prima en la fabricación de prostaglandinas.

Las importantes cantidades de ácido linoleico y gammalinolénico que proporciona este aceite, provoca una gran variedad de efectos positivos en el funcionamiento del organismo humano.

Algunas de las consecuencias más positivas derivadas del uso de aceite de onagra:

  • Potenciación de la insulina
  • Control sobre la proporción de grasa cutánea
  • Prevención contra sustancias inflamatorias
  • Normalización y estabilización de secreciones salivales/lacrimales
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico
  • Prevención contra la formación de trombos y coágulos
  • Vasodilatación
  • Normalización de la producción hormonal femenina durante la menstruación

Este aceite tiene un poderoso desempeño contra las afecciones cardíacas (incluyendo cuadros de hipertensión y trastornos vasculares) gracias a que muestra excelentes resultados a la hora de evitar coágulos o conseguir un efecto vasodilatador. También es una excelente herramienta para prevenir la trombosis.

Gracias a su capacidad para estimular el funcionamiento de las terminales nerviosas, la normalización de los impulsos nerviosos, la inhibición en la formación de coágulos (por ende, en la formación de plaquetas) y la estimulación del sistema inmunológico, otro escenario patológico en el que resulta muy efectivo es la esclerosis múltiple.

Finalmente, es importante resaltar su utilidad frente a patologías que incluyen procesos inflamatorios (artritis reumatoide entre otros), cuadros de diabetes (intensifica los efectos de la insulina) y problemáticas con el pelo y la piel (caspa, caída del cabello, rotura recurrente de uñas, sequedad en los ojos, etc.). Además, contribuye a amortiguar el impacto del síndrome premenstrual (mala predisposición, fatiga generalizada, retención de líquidos y dolor en los pechos entre otros).

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