Metabolismo y Musculación

Se denomina “metabolismo” al conjunto de reacciones químicas que se realizan a nivel celular para mantener nuestro organismo. Así tenemos las reacciones químicas catabólicas mediante las cuales se libera energía que utilizada, entre otros, por el tejido muscular y las reacciones químicas anabólicas que son las encargadas de formar estructuras complejas que se utilizarán para reparación, crecimiento, producción de hormonas etc. Su importancia radica en que casi el 70% de las calorías que nos aportan los alimentos son utilizadas por el cuerpo para que esas funciones básicas sean posibles.

 

Conocer en detalle nuestro organismo nos ayudará a encontrar la manera más adecuada de adaptarlo a nuestras necesidades de reducción de peso, aumento de masa muscular, tonificación o disminución de grasa. Al aumentar la masa muscular aumentará el metabolismo por el aumento de las necesidades energéticas que conlleva. Por lo que para lograr un cuerpo armónico y disminuir grasa debemos mantener unos músculos fuertes y promover así la combustión de calorías.

La actividad física es la forma más eficiente y rápida que tenemos a nuestra disposición para lograr un aumento del gasto metabólico. El entrenamiento físico desarrolla el sistema muscular y esto se traduce en un mayor consumo calórico. Por el contrario, cuando una dieta para reducir el peso corporal se concentra en disminuir la ingesta de alimentos de manera estricta, el organismo “entiende” que debe ralentizar su metabolismo para aprovechar al máximo las escasas calorías aportadas. Esto dificulta cualquier intento para reducir el peso y el consiguiente mantenimiento de los resultados.

Los programas de musculación en cambio aumentan el gasto metabólico de manera casi inmediata, aumento que continúa aún cuando no se realice actividad física (durante el sueño, en trabajos sedentarios, etc.). Ahí radica una de las claves del éxito si el objetivo es reducir el peso corporal, sin perder musculatura, pues serán precisamente los músculos los encargados de mantener el metabolismo trabajando al máximo de su potencial aniquilando calorías.

Para aumentar el gasto metabólico es necesario utilizar el sentido común como base de cualquier programa de entrenamiento y nutrición:

¨      No obviar el desayuno. Desayunar activa nuestro metabolismo muy temprano en la mañana y hace que se mantenga activo durante todo el día.

¨      Cambiar cantidad por calidad. No es preciso ingerir poca comida para mantenerse delgado, sino la comida adecuada: baja en grasas, rica en proteínas y fibras, etc.

¨      Comer todo el tiempo. Contrariamente a lo que se supone, hacer 6 ó 7 comidas al día (desayuno, almuerzo, merienda, cena y dos colaciones a media mañana y media tarde) harán que tu metabolismo permanezca al tope de su actividad, quemando calorías. Comidas livianas, nutritivas, sin grasas ni azúcares refinados, abundante líquido, frutas y cereales, son aliados insustituibles en la aceleración metabólica.

¨      Modificar rutinas. No te aferres a un mismo tipo de ejercicios en el gimnasio. Cambia con frecuencia tu rutina, de este modo tus músculos no se acostumbrarán y se verán obligados a funcionar adaptándose a nuevos ejercicios con frecuencia.

¨      Vigilar las vitaminas. Con la pérdida de calorías pueden perderse también vitaminas. Para evitarlo debes controlar sus niveles con frecuencia y si es necesario ingerir complementos vitamínicos esenciales.

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